{"id":143,"date":"2017-12-06T02:44:41","date_gmt":"2017-12-06T02:44:41","guid":{"rendered":"http:\/\/mediaworkroom.com\/?p=143"},"modified":"2017-12-06T16:04:38","modified_gmt":"2017-12-06T16:04:38","slug":"depeche-mode-lleva-20-anos-sin-sacar-un-buen-disco-pero-a-sus-fans-les-da-igual","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/mediaworkroom.com\/index.php\/2017\/12\/06\/depeche-mode-lleva-20-anos-sin-sacar-un-buen-disco-pero-a-sus-fans-les-da-igual\/","title":{"rendered":"Depeche Mode lleva 20 a\u00f1os sin sacar un buen disco, pero a sus fans les da igual"},"content":{"rendered":"<h2 class=\"articulo-subtitulo\">Sus seguidores les perdona su poca inspiraci\u00f3n en el estudio y acuden a sus conciertos sin reproch\u00e1rselo. En diciembre visitan Barcelona (d\u00eda 7) y Madrid (d\u00eda 16)<\/h2>\n<p>En abril de 1997, Depeche Mode lanz\u00f3 <strong><em>Ultra,<\/em><\/strong> su noveno \u00e1lbum de estudio. El primero sin la presencia del teclista <strong>Alan Wilder<\/strong> (miembro que entr\u00f3 tras el primer disco y la hu\u00edda de <strong>Vince Clark<\/strong>); el primero en que las guitarras ganaban terreno ante teclados y sintetizadores; tambi\u00e9n fue cuando <strong>Dave Gahan<\/strong>comenz\u00f3 a entonar como un \u2018crooner\u2019 de voz cascada; y la banda pas\u00f3 a ser un quinteto en directo, en el que la bater\u00eda comenzaba a competir con las cajas de ritmo. Algo que ya hab\u00edan apuntado en unos a\u00f1os antes en <strong>Songs of Faith and Devotion<\/strong> (1993), pero que ya quedaba plenamente confirmado. Depeche Mode dejaba de ser un grupo de electr\u00f3nica (pop) para optar al trono de grandes bandas de estadio (rock) entrando en competencia con, por ejemplo, U2 o qui\u00e9n sabe si con los mism\u00edsimos Rolling Stone<\/p>\n<p>Mientras, <strong>Dave Gahan<\/strong> iba mutando en un \u2018frontman\u2019 para las masas, con los mismos modos y actitudes (cuando sus aptitudes son otras) que Bono o Mick Jagger. <strong>Martin Gore<\/strong> segu\u00eda contando con la cuota total de la composici\u00f3n de los temas en estudio, poniendo su voz siempre a dos, y en directo se aferraba a su instrumento, en un momento \u2018guitar hero\u2019, mientras esperaba al momento de gloria de entonar tres o cuatro baladas (del m\u00edtico piano de <em>Somebody<\/em> para adelante) y lograr que los mecheros se encendieran y los amantes se besaran apasionadamente. Por su parte, <strong>Andrew Fletcher,<\/strong> el tercer miembro original que sigue en las filas de la banda, se atrincheraba entre sus maquinitas y hac\u00eda coros, siempre a la sombra del que fue un d\u00eda el d\u00fao din\u00e1mico del techno-pop.<\/p>\n<p>Y as\u00ed han seguido los \u00faltimos veinte a\u00f1os. Con <strong><em>Exciter<\/em> (2001),<\/strong> en el que cedieron parte de la producci\u00f3n a Mark Bell, comenzaron a facturar discos que parecen cortados por el mismo patr\u00f3n. Con canciones-himno grandilocuentes y \u00e9picas, las consabidas \u2018lentas\u2019 de Martin L. Gore, y ciertos gui\u00f1os (m\u00ednimos, casi imperceptibles en un mundo ya dominado por las m\u00e1quinas musicales) a sus or\u00edgenes electr\u00f3nicos. Y as\u00ed han facturado, o despachado, cuatro discos m\u00e1s que prescindibles: <strong>Playing the Angel (2005), Sounds of the Universe (2009), Delta Machine (2013)<\/strong> y <strong>Spirit (2017).<\/strong> Sobre este \u00faltimo hay que reconocer que, al menos, el single de lanzamiento y su v\u00eddeo (<em>Where&#8217;s The Revolution<\/em>) depertaron ciertas esperanzas de redenci\u00f3n. Pero no fueron m\u00e1s que eso, simples esperanzas.<\/p>\n<h3>M\u00fasica (definitivamente) para las masas<\/h3>\n<p>Atr\u00e1s quedaron los viejos tiempos, cuando los de Basildon (Reino Unido) vest\u00edan en directo sobrios y sin lentejuelas, brillos ni colores estridentes. Solo camisetas negras, pantalones y chaquetas de cuero y botas militares tal y como quedaron inmortalizados ante las lentes y las c\u00e1maras de v\u00eddeo de <strong>Anton Corbijn.<\/strong> Algo que, por cierto, han vuelto a hacer para la fotos promocionales de <em>Spirit.<\/em>Entonces colocaban una caja de ritmos en el centro del escenario, como si fuera un dios al que el p\u00fablico deb\u00eda rendir adoraci\u00f3n y postrarse ante \u00e9l. Aunque cuando vinieron por primera vez a Espa\u00f1a, a mediados de los 80, lo que hizo el p\u00fablico es intentar destrozar esa deidad tecnol\u00f3gica que escup\u00eda ritmos y bases de origen industrial.<\/p>\n<p>Una est\u00e9tica que se fue forjando en torno a los gui\u00f1os socialistas de <em><strong>Construction Time Again (1984),<\/strong><\/em> la oscuridad torturada del maravilloso <em><strong>Black Celebration (1986)<\/strong><\/em> y se consolid\u00f3 en el tour de presentaci\u00f3n de <em><strong>Music for the Masses (1987)<\/strong><\/em> que acab\u00f3 con la grabaci\u00f3n del m\u00edtico directo <em><strong>101 (1988)<\/strong><\/em> en el Rose Bowl de Pasadena (Los Angeles). Luego llegar\u00edan el gran hit planetario que fue <strong><em>Violator (1990)<\/em>,<\/strong> con el tour <em>World Violotion Tour,<\/em> y todo el mundo con la camiseta de la rosa y las espinas, y esa cr\u00f3nica de la autodestrucci\u00f3n y el sufrimiento personal que es <em><strong>Songs of Faith and Devotion (1993).<\/strong><\/em><\/p>\n<p>Y, llegados a este punto, hay que preguntarse: si Depeche Mode ha perdido la magia en el estudio de grabaci\u00f3n, \u00bfpor qu\u00e9 siguen realizando giras mastod\u00f3nticas coleccionando &#8216;sold outs&#8217; en casi todos los conciertos? La respuesta se encuentra en los quince primeros a\u00f1os de su carrera y en los discos anteriormente citados. En ellos se escond\u00edan singles de esos que se incrustan en la memoria colectiva, que se corean como si se estuviera delante de una orquesta de pueblo en el \u00faltimo bis et\u00edlico, y que no consiguen contagiar nostalgia, que es la enemiga \u00edntima de los considerados cl\u00e1sicos populares.<\/p>\n<p>Solo hay que mirar los &#8216;set list&#8217; de sus recientes conciertos en Alemania. Por ejemplo, ayer en Mannheim ofrecieron <strong>un show de 22 canciones,<\/strong> de las cuales el <strong>70% pertenecen<\/strong> a la era anterior al lanzamiento de <em><strong>Ultra,<\/strong><\/em> recordemos que data 1997. Es decir, son canciones que, como m\u00ednimo, tienen m\u00e1s de dos d\u00e9cadas de vida y que sus fans ya han visto en directo en m\u00e1s de una ocasi\u00f3n, pero que no pierden su esencia ni aunque ahora Gahan y Gore las interpreten en plan estrellas del rock.<\/p>\n<p><em>World in my Eyes, A Question of Time, Never Let me Down Again, Policy of Truth, In your Room<\/em> o <em><strong>Personal Jesus,<\/strong><\/em> con la que suelen cerrar la fiesta, son ya m\u00e1s grandes que sus propios creadores. Quiz\u00e1 incluso sin ellos encima del escenario, tendr\u00edan el mismo efecto cat\u00e1rtico y de comuni\u00f3n para las masas. Eso no lo sabremos, porque, de momento, el grupo ha decidido seguir defendi\u00e9ndolas con su presencia. Quiz\u00e1 un d\u00eda pongan una m\u00e1quina y le den al &#8216;play&#8217; desde sus casas\u2026 Pero ese momento aun no ha llegado.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Sus seguidores les perdona su poca inspiraci\u00f3n en el estudio y acuden a sus conciertos sin reproch\u00e1rselo. En diciembre visitan Barcelona (d\u00eda 7) y Madrid (d\u00eda 16) En abril de 1997, Depeche Mode lanz\u00f3 Ultra, su noveno \u00e1lbum de estudio. 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